Retrato imaginario de Argantonio del pintor Antonio Álvarez del Pino
El Colegio Argantonio ya tiene su retrato imaginario del Rey Argantonio de Tartessos. Un óleo sobre tabla del pintor gaditano Antonio Álvarez del Pino que en el siguiente texto explica su obra:
Este encargo ha sido, sin duda, uno de los más sugerentes e interesantes de este año, tanto por la originalidad del tema como por su comitente: mi íntimo amigo el poeta Luis García Gil. Hace un tiempo Luis me comentó que le haría ilusión que le pintase una representación imaginaria del mítico rey de los Tartessos y que lleva el nombre del colegio que fundó su padre el también poeta José Manuel García Gómez.
De Argantonio, por lo remoto de su existencia ( S.VIII a.C aprox) no existen retratos y la historia lo tuvo hasta hace muy poco como legendario junto con Tartessos. A principios de los años sesenta fueron apareciendo en las provincias de Sevilla y Huelva vestigios desconcertantes. La «máscara de Tarsis» supuesto retrato de Argantonio apareció en Río Tinto (Huelva), en Camas (Sevilla) apareció el impresionante tesoro del Carambolo, de oro macizo y una manufactura alucinante. Quedó demostrada la existencia física de Tartessos y entonces apareció un asa de una crátera de vino de estilo griego con el nombre grabado de ARGANTONIO. A esto hay que añadir las dos referencias específicas a Tarsis (Tartessos) en el Antiguo Testamento: libros de Jonás e Isaías (s.IX y IV a. C) respectivamente. El mito tomaba cuerpo y la leyenda, realidad histórica.
Yo lo he representado como sacerdote y como gobernante, con la túnica sacerdotal y una tiara de oro formada por piezas del tesoro del Carambolo, en homenaje al dibujo de Argantonio que hizo por encargo del arqueólogo Maluquer de Motes el pintor Juan Miguel Sánchez en los años 60, años de los descubrimientos arqueológicos citados.
En las manos cruzadas lleva una Granada abierta, símbolo del buen gobierno y la bonhomía: la belleza interior. (Este símbolo aparece también en el sarcófago masculino del museo de Cádiz, fechado precisamente en el S.VIII a.C).
La figura la he rodeado de un ambiente nocturno marítimo o de marismas, en cuyo horizonte he colocado el faro de Gadir y el templo de Melkart de Sancti Petri (sin intención de veracidad topográfica sino como alusión simbólica).
He buscado, en suma, una representación convincente, original, con sentido de la evocación y el misterio e intentando dar carne, hueso y talla a un personaje que hoy en día es rama dorada de mito, cuyo nombre significa» Rey de la plata» y que decretó unas leyes que se recitaban cantando.

