Catalina Gil, el espíritu de Argantonio
La historia del Colegio Argantonio no puede explicarse sin su fundador José Manuel García Gómez, pero tampoco sin su mujer Catalina Gil Jiménez con la que compartió su vida desde los años sesenta hasta su fallecimiento en 1994. Catalina Gil desempeñó una labor de gestión y administración esencial que debemos poner en valor a la hora de hacer memoria de lo que el colegio ha sido a lo largo de todos estos años.
Como mujer emprendedora Catalina Gil ha realizado una labor tan callada como fundamental sin la que nuestro colegio no hubiera crecido ni avanzado del modo que lo hizo. No solo alentó a José Manuel García Gómez en la creación de Argantonio como proyecto educativo, sino que terminó implicándose en el propio desarrollo del colegio hasta el punto de ser una referencia fundamental del mismo.
En un reportaje que le dedicara el periodista José Joaquín León Morgado en Diario de Cádiz se decía sobre ella:
"Casi siempre ha aparecido en un segundo plano, pero el colegio Argantonio no se puede explicar sin ella. Más allá de ser gerente de este centro educativo, esposa y madre de poetas, están la tenacidad y el trabajo. Ella ha participado en momentos importantes de la cultura y la educación en Cádiz."
Catalina Gil nació en El Puerto de Santa María en 1941. Su infancia son recuerdos de veranos cántabros porque su padre, Victoriano Gil de Reboleño, era de origen montañés, natural de Caviedes, y dedicado al sector vinatero y hostelero. Su madre se quedó viuda con dos hijos con apenas 24 años y luego rehízo su vida con Victoriano de cuya relación nacieron siete hijos, entre ellas Catalina.
Luego vino aquel encuentro azaroso en un tren con José Manuel que entonces ya transitaba la treintena y seguía soñando con la poesía. Catalina atesoraba en sus dedos el sueño de la pintura y siempre recordará aquella época de estudiante de Bellas Artes en Sevilla. Se confirmó el noviazgo con José Manuel y llegó la boda en 1964 y luego los hijos y aquella casa de la gaditana calle Cervantes, hasta que en un determinado momento el Colegio Argantonio se convirtió en ese sueño compartido, en ese otro hijo que nació de los dos y se creó en 1970.
Lo demás es historia y en esa historia que no olvidamos y nos conforma tenemos siempre presente el ejemplo de Catalina Gil Jiménez, la mujer que reflejó a la perfección el espíritu de Argantonio.
